Prensa Mincyt.- Como producto de una serie de investigaciones realizadas, la evaluación científica de los dos primeros aislados de SARS-CoV-2 secuenciados en Venezuela arrojó que este virus se asemeja a la mayoría de las variantes circulantes en Latinoamérica, según informó la ministra de Ciencia y Tecnología, Gabriela Jiménez, a través de su cuenta @Gabrielasjr en Twitter.

 Dicha resultado científico es producto de una ardua investigación liderada por los científicos criollos Héctor Rangel, doctor en Virología; y Flor Pujol, doctora en Biología, ambos del Laboratorio de Biología Molecular del IVIC, y el cuerpo de investigadores del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) y del Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel que trabajaron en el análisis de estos genomas.

 La ministra Jiménez aseguró que “la mayoría de los coronavirus aislados de Latinoamérica, incluidos los dos recientemente descritos de Venezuela, muestran una mutación común: la D614G. Hasta ahora, se ha visto que el virus causante de COVID-19 ha mostrado algunas mutaciones que han permitido separarlos en grupos”; sin embargo, aún no hay evidencias de que el virus sea más o menos virulento que al inicio de la pandemia. 

 En la actualidad, esta afirmación es el consenso reinante en la comunidad científica.

 Los virus de ARN tienen altas tasas de mutación; más los coronavirus poseen una capacidad correctora que limita la cantidad de mutaciones que ocurren en su genoma. La evidencia indica que el SARS-CoV-2 podría ser aún más estable que el virus causante de la epidemia de SARS 2003.

 “Una mutación es un cambio en la secuencia de un genoma, y puede tener o no un efecto en un organismo. Sin embargo, para determinar su impacto se deben realizar múltiples estudios comparando el comportamiento en presencia y ausencia de dicha mutación”, explicó Jiménez, también lideresa del Consejo Científico Presidencial de Venezuela.

 Los aislados virales usados para el estudio, que están en fase final de evaluación en el IVIC, fueron colectados en distintas regiones del territorio venezolano, y comparten la misma mutación que otros genomas de Latinoamérica. Es decir: no son ni más ni menos agresivos que los otros.

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