Guerrero forma parte de los 179 mil hombres y mujeres que culminarán sus estudios de primaria con un componente productivo, a través del nuevo enfoque de la Misión Robinson lanzado por el Presidente Nicolás Maduro en noviembre del año pasado. “50 años en la oscuridad no es fácil", confiesa el nativo del estado Trujillo

 

Tres meses le bastaron a José Guerrero para aprender a leer y escribir. Este hombre de espíritu emprendedor forma parte de los 179 mil hombres y mujeres que culminarán sus estudios de primaria con un componente productivo.

Esta nueva oportunidad de estudio se le presentó, luego de que en noviembre pasado el Presidente Nicolás Maduro lanzó la Misión Robinson II Productiva, dirigida a personas que aún no han culminado el sexto grado.

El patriota Guerrero, a sus 50 años de edad, inició sus estudios de primaria en la Escuela Cacique Tiuna el pasado 14 de octubre de 2015, con el propósito de aprender a firmar su cédula de identidad. “Aprender a leer y escribir es para mí como nacer de nuevo. La misión Robinson me sacó de la ignorancia”, expresa de manera emotiva.

Todo empezó cuando un día se acercó a una entidad bancaria pública para solicitar un crédito y comprar una camioneta para trabajar. “Sentí pena decir que un analfabeto como yo estuviera pidiendo un crédito, cuando ni un comprobante de pago sabía firmar”, cuenta.

Nacido en el estado Trujillo, con solo 8 años edad tuvo que abandonar sus sueños de niño para trabajar y llevar el sustento a su hogar, signado por la pobreza. “Nunca estudié”, dice este hombre que con voluntad y dedicación hoy exhibe su documento de identificación con orgullo, con el nombre firmado con su puño y letra.

“50 años en la oscuridad no es fácil. Viví en un rancho por muchos años en Brisas de Propatria, fui refugiado en el liceo Cristo Redentor y luego en el Hipódromo de Caracas, hasta que en 2012 nos entregaron una vivienda en el urbanismo Cacique Tiuna. Esto ha sido para nosotros la luz y la esperanza”, comenta.

Conjuntamente con el Consejo Comunal, que cederá los terrenos, las y los 32 patriotas de la Misión Robinson II Productiva pondrán en marcha un proyecto socioproductivo dedicado a la cría de pollos, en función de satisfacer la demanda de la comunidad y del país.

Además, Guerrero pertenece a la cooperativa de transporte “Los arañeros de Cacique Tiuna”, en honor al Comandante Eterno de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez. “Me identifiqué con 'los cuentos del Arañero', porque es con esfuerzo y trabajo que se saca un país adelante”.

“No tengo palabras para agradecer todo lo que el Gobierno Bolivariano ha hecho por mí, darle la oportunidad a una persona como de 50 años no es fácil, dado que el refrán dice que ‘loro viejo no aprende hablar’; soy la excepción”.

Sueño universitario

José Guerrero espera culminar su bachillerato en la Misión Ribas, programa educativo de la Revolución que tiene la finalidad de incluir a todas aquellas personas que no han podido culminar sus estudios de educación media.

De igual modo, confía en poder cursar una carrera universitaria. Se siente atraído por la Comunicación Social, “siempre he soñado con ser un periodista comprometido con la verdad. Yo con 65 años de edad y llegar con un título aquí a casa es algo muy grande. ¡Lo voy a lograr!”

“La palabra misión es cuando usted quiere hacer algo y está sobre la marcha. Lo que espero de Misión Robinson es que me dé la oportunidad y servir de ejemplo a generaciones más jóvenes”, manifiesta.

Guerrero es cristiano, lleva una vida ferviente y apacible que transcurre en su cálido hogar, que comparte con su pareja de vida desde hace 35 años y con quien tiene 3 hijos. Realiza algunas labores del hogar diariamente, hace sus asignaciones de estudio, mantiene muy buena relación y comunicación con sus vecinos, ayuda en el cultivo de los huertos socioproductivos de la Iglesia Evangélica. A las 6:30 pm asiste a sus clases.

Para este compatriota revolucionario la Misión Robinson II Productiva es sinónimo de “futuro”, que llegó para quedarse.

La Misión Robinson II Productiva se creó para garantizar una educación básica inclusiva y de calidad, mediante la puesta en marcha de proyectos productivos desde lo educativo para la construcción de una nueva economía no rentista y diversa, vinculada de forma directa con el quehacer y la realidad concreta de las comunidades. Prensa Mppeuct/ Carmen Gómez

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